Kylu, el primer bebé beluga de Europa ha nacido en Valencia

El pais kylu beluga
Puede que Yulka no lo sepan, pero ella y Kairo acaban de hacer historia. Son los papás del primer bebé beluga de Europa. Empezaron a escribir la historia hace casi año y medio, en el verano de 2015, cuando Yulka se quedó embarazada de manera natural. Desde entonces, Yulka se convirtió en la reina del acuario y el ojito derecho (que ya lo era) de todo el equipo de entrenadores. Hasta que, después de 500 días de embarazo, el 15 de noviembre, vino al mundo Kylu, la única cría de beluga en Europa. Ahora, el acuario de ártico del Oceanogràfic de Valencia tiene un nuevo protagonista y un nuevo ojito derecho.    

Embarazo de la beluga

No es la primera vez que Yulka vive un embarazo. En 2006 parió un bebé que sobrevivió solamente 21 días. Era primeriza, demasiado joven, sin experiencia y además, su bebé nació con problemas de natación. Hoy, 10 años después, la historia se repite pero con un final muy diferente.
¿Qué ha cambiado desde entonces?
“Yulka es 10 años más mayor (ya tiene 20), ya no es primeriza y cuenta con mucha más experiencia. Además, hay más avances científicos y más estudios sobre esta singular especie. Desde que ocurrió aquello, se han dedicado horas y horas a investigar otras alternativas y plantear soluciones. Y por último, se han aumentado las relaciones con otros parques que tienen belugas. Nosotros, por ejemplo, hemos estado en contacto constante con los equipos de Vancouver (Canadá) y Sea World (USA) ya que en Europa no hay más belugas que Yulka y Kairo”, explica Paola Muñoz Caballero, entrenadora de mamíferos marinos en el departamento de Ártico del Oceanogràfic de Valencia.
Actuación durante el embarazo de la beluga
“Desde el comienzo del embarazo de Yulka, todo el equipo de cuidadores y veterinarios nos hemos volcado en atenciones especiales, estímulos y aprendizajes diferentes para que el parto y la crianza fueran etapas positivas y exitosas tanto para ella como para el bebé. Durante estos dos meses la colaboración de Yulka ha sido esencial para todo lo que se ha conseguido con el pequeño. Su vínculo, fuerte y positivo con nosotros, sus cuidadores, se ha puesto de manifiesto durante cada paso en su rol como madre y mantener esta actitud motivada y positiva, es un objetivo principal para todo el equipo”, explica.
¿Qué entrenamientos se han trabajado durante el embarazo?
“Hemos trabajado mucho en la zona de las mamas, para que cuando el bebé se acercara a mamar, ella no se asustase. También hemos entrenado una seña con las manos (con las palmas abiertas y formando un triángulo al juntar los pulgares y los dedos índices) que significa ‘bebé’ y con ella le indicamos, entre otras cosas, que nos traiga al pequeño o que nade con él. Así, nuestro primer vínculo y comunicación con la cría es más natural y sólida al hacerse a través de su madre. Y por último, entre otros muchos entrenamientos, le hemos enseñado algunas posiciones para proteger al bebé”.
Tres meses con vigilancia 24 horas
Cuando decía que Yulka se convirtió en la reina del acuario, no iba desencaminada. ¡Ni un embarazo Real (con mayúscula) cuenta con tanta vigilancia y cuidados! “Desde el primer día de embarazo se monitorizó todo: muestras de sangre semanales, orina, ecografías…”, explica Paola. Y eso no es todo, durante los últimos tres meses de embarazo Yulka no ha estado un minuto desatendida (literalmente). “Hemos hecho guardias de 24 horas anotando todos los comportamientos de Yulka durante su última etapa del embarazo. Lo hacíamos en una carpeta dividida por minutos donde apuntábamos el número de respiraciones, de giros, de flotaciones, profundidad a la que nada, contracciones, orina… Todo”

Parto de la beluga

  Quizá Yulka no lo supiera, pero parece que Kylu, el bebé beluga, sí sabía que iba a hacer historia. Por eso, eligió un día tan especial como el 15 de Noviembre, día de la Súperluna, para salir a nadar en las gélidas aguas de Ártico (14 grados). Todo comenzó a las 5 de la mañana, cuando se produjo la expulsión de líquido amniótico. “Teníamos un protocolo preparado y ensayado. Aquellos que estuvieran de guardia, llamarían a otros dos y así de manera ramificada hasta que todo el equipo quedase avisado. En menos de media hora, ya estábamos todos allí. Nos hemos pasado 3 meses con el móvil en sonido 24 horas y pegado a la mesita de noche. En cualquier momento podíamos recibir la llamada y tener que salir corriendo”, cuenta la entrenadora. Pasadas 9 horas, a las 14:00, y con más de 30 miradas atentas, salía la cola del bebé. Desde entonces fueron 2 intensas horas de parto, hasta que por fin, a las 16:03 salió sano y salvo el que hoy ya está bautizado como Kylu. Nombre que, por cierto, no es fortuito. “Hemos barajado un montón de nombres pero finalmente nos gustó la idea de mezclar las iniciales de sus padres (Kairo y Yulka) y la súper luna del día de su nacimiento. De ahí que se quedara con Kylu”

Y el bebé beluga llegó al mundo.

 
Momento del parto
Pero esta historia no termina con el parto exitoso. De hecho, no ha hecho más que empezar. Después de tres meses de guardias y turnos de 12 horas, los entrenadores seguirán cuidando de la cría como lo hicieron en su día cuando ésta estaba todavía en el vientre de la madre. Por eso, continúan las guardias, la monitorización y la vigilancia 24 horas. “Desde que nació, hay 4 observadores que anotan los comportamientos del animal las 24h. 7 entrenadores estamos presentes a tiempo completo (24h/día) en el 100% del proceso. Y además, nos acompañan 6 veterinarios y 15 estudiantes de prácticas que han ayudado en todas las tareas diarias de los equipos”, explica Paola. “Ha sido más fácil gracias a la valiosa ayuda de todo el equipo de mamíferos marinos y el apoyo logístico del resto de sectores como educación que habilitó un aula para poder descansar, y el departamento de restauración que ha abastecido de comida a los trabajadores que permanecían dentro de la instalación durante turnos  largos”

Alimentación: ¿por qué se ha convertido en un hito biológico?

Uno de los factores que han convertido este acontecimiento en un hito es el proceso de alimentación que se ha llevado a cabo. “Como todos los mamíferos marinos, las belugas al nacer, maman. Sin embargo, las belugas no tienen pezones, propiamente dichos (no sobresalen del cuerpo). Tienen las mamas como en unas hendiduras que cuando los bebés las presionan, sale la leche eyectada. Por eso, era más difícil alimentar a la cría con un biberón, porque los bebés beluga no tienen un sistema desarrollado para succionar de una manera tan potente. Lo que hemos creado es un sistema similar al de las mamas de beluga a partir de un guante de látex. Nos lo ponemos e introducimos a través del dedo corazón una sonda enganchada a un biberón y aun émbolo. Así, podemos meter la mano debajo del agua e inyectar la leche cuando él succiona, facilitándole la entrada de leche y sin que el esfuerzo (que tendría que hacer con un biberón) le fatigue o tenga que consumir más energía”, explica. “Esta técnica nos permite también conocer el apetito del animal, que es más difícil de percibir a través de un biberón, así como también reduce las posibilidades de entrada de aire al sistema digestivo del bebé”
¿Qué come el bebé beluga?
Durante las 36 primeras horas, se le administró lo que conocemos como calostro. Esto es la primera leche materna y que, debido al componente inmunológico que tiene, es muy importante que el bebé la incorpore. A partir de ese momento se le ha estado alimentando a través de una fórmula que incluye leche en polvo, nata, varios aceites de pescado y puré de pescado, simulando lo más cercano posible a la leche de Beluga” Y es que, éste pequeño retoño, come cada dos horas. Y cada día, un poquito más. Tanto que nació pesando 70 kg y hoy ya supera los 105 kg (gana 300-500gr al día). “Come medio litro de fórmula 12 veces al día. Es decir, unos 6 litros y medio. Sin embargo, después de estos dos meses, su estómago ya está preparado así que, de manera inminente, empezaremos a incorporar un poco de pescado sólido a su dieta”. Y es que, a pesar de que todavía no le han salido los dientes (la mayoría de cetáceos y mamíferos marinos engullen las piezas enteras sin masticarlas) en poco tiempo adoptará una dieta que incluirá varios kilos de pescado al día (su madre ingiere 24 diarios) y llegará a pesar los 175 kg esperados al finalizar el año.

Entrenamiento del bebé beluga

“Le hemos enseñado pequeñas cositas como acudir a los puntos de interacción con los entrenadores. El Gating, (cambio voluntario de piscinas y paso por los canales). Comportamientos médicos como que nos deje chequearlo voluntariamente (la piel, la boca) y que podamos realizar extracción de sangre de forma tranquila y voluntaria. Y por último a nadar con y sin Yulka. Las crías, como ocurre también con nosotros los humanos, son muy curiosas y aprenden rápido. Por eso, el equipo de entrenadores está volcado con esta primera etapa del bebé para que la experiencia de todo su entorno sea positiva y estimulante para su buen desarrollo social, físico y psicológico”, explica. “Todo se hace a través de juegos. Jugamos mucho con él y se le hacen muchas caricias e interacciones divertidas. Le encanta jugar con pequeñas pelotas (aunque comienza a curiosear el balón de pilates con el que juegan sus padres), el fieltro (imitando a las algas) y al escondite” asegura su entrenadora.
¿Por qué el macho no está con la madre y la cría?
Si os acercáis al Oceanogràfic, veréis como Kairo no comparte espacio con Yulka y Kylu, por el momento. Paola nos explica por qué. “El macho, Kairo, padre de la cría, ha permanecido desde el parto en instalaciones contiguas y variables, con contacto visual y acústico tanto con Yulka como con el bebé pero sin acceso directo para no interferir en el proceso de alumbramiento y crianza. Como en muchas otras especies, el macho no reconoce a su cría como tal ni participa en el proceso de crianza en ningún aspecto. Además, las belugas, en el medio natural, dan a luz lejos de la presencia de los machos” La historia de la beluga embarazada acabó, pero hoy comienza una muy diferente con nombre propio, Kylu. Y la escribe un equipo de 30 personas que ha sacrificado horas de sueño, comidas y tiempo libre por la pasión, el respeto y la vocación que tienen por estos animales y por su profesión. Y gracias a ese sacrificio, el equipo de entrenadores y veterinarios del Oceanogràfic de Valencia ha marcado un antes y un después en el mundo de la investigación y la biología. Bienvenido Kylu a Valencia, eres el nuevo protagonista de esta historia.
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Autor: Patricia Muñoz Cabalero

Adoro Madrid, nací completamente enamorada de ella. Y así, hasta el día que conocí Cracovia y descubrí que se puede entregar el corazón a más de una. El arte y la fotografía son mi perdición y junto con el papel y el bolígrafo, mis fieles compañeras. Mi especialidad, el arte urbano.

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