Boa Mistura y el Color del Alma

BOAMISTURA CANADA REAL COLOR DEL ALMA

Desde 2001, la piel de Madrid amanece menos gris de lo habitual. Y es que, desde que estos cinco corazones y diez manos, decidieron ser una Boa Mistura, Madrid no es la misma. Es mejor.

  BOAMISTURA CANADA REAL COLOR DEL ALMA (2) Le han tatuado corazones en sus muros, las piernas con frases de Leiva y Rayden. Le han confesado que la quieren en colores y le han recitado poesía bajo el blanco. Le han teñido los tejados y le han enseñado a respirar, a permanecer firme, a amar lo que haces y a mirar hacia el futuro. Madrid es más Madrid con el arte de Boa Mistura y, gracias a él (y a ellos), una de las zonas más estigmatizadas de la ciudad ahora puede presumir de tener 16 kilómetros que recitan versos de “El Alma no tiene color” de Antonio Remache. “Llevábamos muchos años queriendo trabajar en Cañada Real” confiesa Javier Serrano, miembro del colectivo artístico Boa Mistura. El problema es que es un lugar muy complejo a todos los niveles, sobre todo a nivel político ya que los diferentes sectores pertenecen a cuatro administraciones diferentes (Coslada, Getafe, Rivas y Vicálvaro) y ninguno de ellos tiene una postura clara sobre la Cañada. Además, a nivel social, es un lugar donde conviven 17 nacionalidades diferentes y eso lo convierte en un lugar muy especial” BOAMISTURA CANADA REAL COLOR DEL ALMA Tan especial, que para lograr lo que han logrado, han necesitado más de 6 meses de ‘trabajo de campo’. “Llevamos desde enero yendo dos veces por semana a reuniones comunitarias. Allí descubrimos ICI (Intervención Comunitaria Intercultural), una especie de paraguas bajo el que se cobijan todos los actores de la Cañada; cruz roja, juntas de vecinos, asociaciones de gitanos, fundación voz… Fueron ellos quienes nos fueron presentando a gente de la Cañada que podía ser clave para este proyecto; desde vecinos o empleados de administraciones, hasta el párroco Agustín del sector 6” BOA MISTURA lleva en su ADN conocer el latido del lugar en el que van a intervenir. Conocerlo, para ellos, implica conocer a su gente, conocer la historia del lugar, la historia de los que allí viven. Y por eso, llevan 6 meses desmigajando el tejido social de La Cañada. “Aunque todas llevan un olorcillo a Boa Mistura, intentamos que nuestras piezas reaccionen en cada sitio y se adapten a él. Llegamos al sitio desnudos de preconceptos, de ideas y de diseño. Durante estos últimos 6 meses éramos unos tipos que llegábamos, nos sentábamos y escuchábamos” Así, hasta que una mujer se arrancó a cantar ‘El Alma no tiene color’, y la desnudez de ideas, se vistió de inspiración. “Ahí surgió la chispa. Lo tuvimos claro. Fantaseábamos con pintar los versos de aquella canción en los muros que conformaban los más de 16 kilómetros de La Cañada” Niños, vecinos, voluntarios y amigos, se sumaron a la misión y ayudaron a colectivo a colorear esta línea recta y gris, que ahora luce un degradado cromático que canta frases como “el alma no tiene color, no quiero juzgar o soy un corazón lleno de defectos”. “Proyectos como este hacen que el proceso de la obra cobre casi más importancia que el resultado final. Es genial ver cómo la gente se siente orgullosa de ello, lo siente suyo y se sienten parte de la creación”, explica. “Nos escribían unas 15 personas diariamente para venir a ayudarnos. Estudiantes de arquitectura, de diseño, de bellas artes, amigos… Y eso ha sido precioso porque es cuando sientes que estos proyectos rompen con las barreras invisibles de la ciudad. En este caso, muchos no hubieran ido (ni se les habría pasado por la cabeza) a la Cañada Real y, sin embargo, gracias a este proyecto, se han mezclado diferentes estratos de la ciudad, han trabajado mano a mano personas muy diferentes, e incluso, muchos han encontrado un voluntariado en el que aportar su granito de arena, no solo durante esas tres semanas, sino de ahora en adelante” BOAMISTURA MADRID CANADA REAL
Llevabais años queriendo intervenir en La Cañada. ¿A qué otro lugar de Madrid le tenéis ganas?
Tenemos un sitio con una chincheta enorme en el barrio del aeropuerto, al ladito de nuestro barrio, La Alameda. Es una zona pequeña con unos bloques bajitos, casas bajas, de no más de tres pisos, con zonas sin asfaltar… El perfil de la gente que vive ahí es gente trabajadora, humilde. Ahí nos encantaría. Muchos amigos nuestros han vivido ahí y tendría mucho sentido hacer algo en aquella zona. Además, estaríamos trabajando ‘en casa’ y eso siempre mola.
Y de los proyectos que ya habéis llevado a cabo en la capital, ¿con cuál os quedaríais?
San Cristobal de los Ángeles. Ahí también nos quedaríamos con el proceso más que con la pieza. Cuando pintamos solos estamos más a gusto que un arbusto, pero estos procesos en los que se une la gente, son los que hacen más ciudad.
¿Qué le falta a Madrid para que sea un lugar perfecto para los creadores de arte?
Tendría que haber unos procesos algo más sencillos a la hora de promover el arte. En nuestro ‘campo’ todos venimos del graffiti, de lo autodidacta y, aunque nos hayamos formado, rellenar un formulario para conseguir una subvención es un jeroglífico escrito en chino. Para facilitar el tejido cultural y joven de la ciudad, harían falta procesos burocráticos más sencillos. Y como diría el maestro… pongamos que hablo de Madrid. Pero pongamos que Madrid tiene que ser de un color. ¿Qué color sería? Todavía es algo gris, pero si tuviéramos que elegir un color, sería el color teja.
¿Y si fuera una canción? ¿A qué suena Madrid?
A Leiva.
El Duende cumple 20 años… ¿Qué hacían los chicos de Boa Mistura cuando tenían 20 años? ¿Y cómo os veis dentro de 20?
A los 20 estábamos empezando la carrera en la universidad, vivíamos en la Alameda y pintábamos graffiti todos los fines de semana. Dentro de 20, tendremos 55 años y me veo pintando. Es lo que más me gusta hacer y ojalá sea así dentro de muchos años.
¿Próxima parada?
La semana que viene nos vamos a Roma con el centro de arte contemporáneo MAXXI de Roma. Están montando una expo y nos han invitado para ver la posibilidad de participar. Vamos para ver el espacio, el proyecto, que nos cuenten un poco y, si sale, empezar a preparar todo.
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Autor: Patricia Muñoz Cabalero

Adoro Madrid, nací completamente enamorada de ella. Y así, hasta el día que conocí Cracovia y descubrí que se puede entregar el corazón a más de una. El arte y la fotografía son mi perdición y junto con el papel y el bolígrafo, mis fieles compañeras. Mi especialidad, el arte urbano.

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